—¡Agustín! ¿Qué fue lo que te pasó? -Me preguntó mi hermana al ver mi miserable estado-. 

 —Me caí bajando unas escalinatas, estoy bien ¿Cuál es la emergencia? 

 —Primero lo primero, vamos subamos para poder conversar sin cuidados. 

 

 Estar muerto me complica un poco las cosas cuando visito el laboratorio de la Pancha, "nuestro laboratorio" como ella insiste en llamar, el cual está en el octavo piso de un edifico sin ascensor. No sufro de cansancio, pero el rigor mortis me obliga a subir y bajar las escaleras con lentitud, y si intento acelerar el paso, corro el riesgo de dar un mal paso, caer y golpearme la cabeza. Pensar en esto último hace que se me venga a la mente la imagen de un zapallo estrellándose contra el suelo. 

 

 Subí peldaño a peldaño con mi hermana al menos diez escalones por delante de mí. Podía notar en su lenguaje corporal que quería que me diese prisa, pero con emergencia o sin ella, yo no planeaba aumentar mi ritmo. También noté que había algo raro en su actitud, sentía desconfianza en su mirada y estaba completamente callada. por lo general ella intenta platicar conmigo, aunque sea un poco, ya sea de sus investigaciones respecto a Ana y sus avances, de lo peligroso que es permitirme estar fuera del laboratorio, o simplemente de sus gustos. Eventualmente llegamos al octavo piso y entramos al laboratorio, cuya estructura es bastante modesta. Se trata de una habitación cuadrada, sin ventanas y con paredes, techo y suelo hechos de cemento. Los estantes están llenos de libros de vida marina, y de tanatología (estudios científicos de la muerte y la medicina forense). Además, hay algunas peceras con... bueno, peces ¿Qué otra cosa? El laboratorio tiene acceso a un pequeño baño sin lavamanos, pero en este el agua no funciona, así que la Pancha usa uno que es de acceso público ubicado dos pisos más abajo. 

 

 —Por favor, ponte esto –me dijo alcanzándome un bozal de perro en cuanto estuvimos dentro del laboratorio-. 

 —¿Qué? ¿Es broma? 

 —No, Agu, es importante, Ana cambió. 

 —¿Cambió? ¿Cómo que cambió? 

 —Se ha vuelto agresiva, no la tuya al menos por lo que puedo ver, pero no estoy segura, y necesito prevenir. 

 —No te entiendo, lo que dices no tiene ningún sentido. 

 —Tengo mucho que explicar, y me sentiré más segura si tienes esto puesto. 

 —Ándate a la mierda. 

 Me di media vuelta con la intención de irme por donde había llegado, pero la Pancha bloqueó la puerta con su cuerpo. 

 —No puedo dejar que te vayas. 

 La empujé hacia un lado, pero ella se apoyó contra una mesa y me empujó de vuelta, derribándome sin problemas. En mi defensa, mi equilibrio no es lo que solía ser. 

 —Agu, no hagas esto más difícil para mí, tengo que hacer esto -me ordenó con la voz un tanto quebradiza-. 

 —¿Hacer qué? 

 —No, quiero decir, ya te dije que no estoy segura. 

 —¡De nuevo no entiendo lo que dices! 

 

 Estaba furioso, la Pancha me había hecho ir hasta allí para ponerme un bozal, hablar de manera confusa, y arrojarme al suelo (aunque compartía la culpa de esta última parte). Sin embargo, no íbamos a llegar a ningún lado si el asunto continuaba por el mismo rumbo, de cualquier manera, ella podía arrojarme las veces que quisiese al suelo y hasta forzarme a usar el trasto anti-mordiscos. 

 

 —Mira, Pancha, perdón por haberme alterado, pero tienes que entender que no soy un peligro ni para ti ni para nadie ¿Qué te parece si me ayudas a ponerme de pie y con calma me aclaras de que se trata todo este sinsentido? Sé que eres inteligente, lo más probable es que yo mismo te pida que me pongas el bozal al final.  

 

 Mentí, no tenía ninguna intención de ponerme a la disposición de esa loca, en cuanto se diera la vuelta le reventaría uno de sus acuarios en la cabeza... el más pequeño, claro, no es como si tuviese planeado matarla, quizá causarle un poco de daño cerebral como mucho. 

 

 —De acuerdo... -murmuró extendiéndome la mano-. 

 —¿Por qué no inicias diciéndome que es lo que tienes o que no tienes que hacer? 

 —¿Ah? 

 —Hace solo un instante me dijiste que no te lo hiciera difícil, que lo "tenías que hacer". 

 —Ah, sí, me refería a extirparte a Anastasia –dijo apartando la mirada-. 

 Sabía que no me iba a gustar lo que me iba a decir, debí poner una expresión de evidente desagrado, porque la Pancha saltó de inmediato a intentar quitarle peso al asunto. 

 —Pero como ya te dije, no es la decisión final, primero tengo que hacerte pruebas, exámenes de tejido y sangre, y algunas preguntas, asegurarme de que tu estado no haya avanzado hacía una etapa de –hizo una pausa para sopesar un poco lo que estaba diciendo- canibalismo. 

 —Empiezas a confundirme de nuevo ¿Te estás burlando de mí? ¿Acaso has estado viendo mis películas? ¿Cuándo fue la última vez que dormiste? Lo que dices no tiene sentido. 

 —Agu, agu, espera un poco, no me has dejado terminar. Han aparecido otros como tú, hay zombis en Valparaíso, lo están pasando en la radio y en todos los noticiarios ¿De verdad no lo has notado? 

 —Debes estar imaginando cosas, en las noticias nunca anunciarían algo por el estilo tan a la ligera... o al menos creo que no. 

 —No han utilizado la palabra "zombi", por supuesto, pero si se han estado hablando de ataques múltiples a civiles por parte de individuos victimas de arrebatos de furia al punto de que perdían toda capacidad de razonar. Y no solo eso, en internet leí que hubo un caso de un carabinero que supuestamente había sido declarado muerto por pérdida de sangre causada por una mordida en la yugular, pero que una hora después se había vuelto a poner de pie para atacar a un paramédico. 

 —¿Y por eso me quieres abrir la cabeza? ¿Por una historia de mierda que seguramente leíste en Facebook? Te has vuelto loca. Y los ataques de las noticias podría ser cualquier cosa, podrían ser drogadictos, podría ser que la U perdió contra el Colo o viceversa, hace solo un rato me atacaron un par de borrachos. 

 —¿Estabas afuera de tu departamento antes de las doce? 

 —Si ¿Y qué mierda tiene? No es importante ahora ¿Cómo puedes saber que todo el asunto tiene que ver con Anastasia? 

 —No lo sé, es por eso que necesito hacerte pruebas, puede que sea otra cosa y nos olvidamos de todo el tema. Y en caso de que todo sea culpa de Ana, eso no significa que la tenga que extirpar, hay demasiadas variables. Pero si te soy franca, estudiar a Ana fuera de tu cuerpo podría permitirme formular una cura. 

 —Ya estabas trabajando en una para mí, eso es lo que has estado haciendo todo este tiempo. 

 —La verdad es que llevo meses estancada, pude trabajar hasta cierto punto solo con muestras de tejido, pero dudo mucho que mi investigación se mueva de donde está en este momento sin una disección del parasito. 

 —No, la respuesta es no, no me voy a someter a ninguna mierda. 

 —Allí afuera hay gente enferma, puede que sea nuestra culpa o puede que no, pero si lo es, existe la posibilidad de que podamos encontrar una solución a todo esto aquí, esta noche, antes de que Anastasia se propague. 

 —¿Y eso a mí que me importa? 

 —Voy a hacer lo que tenga que hacer, Agustín, no me puedes detener, pero preferiría que nos hicieras las cosas más sencillas a ambos.  

 

 Ella tenía razón, no había forma en que en mi estado actual pudiera vencerla en un confrontamiento físico. No me quedó otra opción que ceder un poco. 

 

 —Mira, por ahora comencemos con las pruebas y ya veremos que sucede a continuación, prometo no resistirme si tú no me haces ponerme el bozal. 

 

 A ella no le gustó la idea, era evidente que tenía miedo, miedo a que algún switch en mi interior se encendiese obligándome a atacarla, pero al final aceptó mi propuesta y así llegamos a una tregua.

Comentarios: 3
  • #3

    Erick Salazar (lunes, 18 junio 2018)

    Tienes demasiado potencial. Tenía que decirlo.
    Saludos desde Cancún, Quintana Roo, México.

  • #2

    Eliseo Levicán Vargas, (domingo, 10 junio 2018 15:26)

    Soy corresponsal de prensa de Radio Maipú y de Radio Futuro de Suecia 88.4 FM y además crítico de Literatura y de comics chileno.
    email :elevican@yahoo.com
    Nos conocimos cuando tu vendías tus libros en la vereda de la plaza del Mulato Gil en Santiago.
    Espero que te vaya muy bien en tu negocio.
    El viernes pasado fui a un lanzamiento de un libro de poesía de un joven de Valparaìso en la sede de la Sociedad de Escritores de Chile, SECH, ubicada en Plaza Baquedano.
    Tengo un blog sobre cine,teatro,cine y otras artes visuales y que puedes visitar:
    http://vitrinaaudiovisual.blogspot.com/
    Me despido atte : Eliseo Levican Vargas

  • #1

    7franvam@gmail.com (martes, 15 mayo 2018 17:20)

    Excelente publicación: Creatividad, suspenso, emoción. Innovadora forma de llevarnos a
    ser parte por unos instantes, del contexto y el sentir de los personajes.