La mujer que vive tras mi ventana

 

 Poco después de mudarme a mi nueva casa, en cierta ocasión yo estaba leyendo una historieta junto a la ventana del segundo piso cuando noté que una hermosa mujer me observaba desde la calle. Pensando que se trataba de una vecina la saludé con un movimiento de mi mano, pero ella solo se quedó allí clavando su mirada en mí. Me sentí algo incomodo, así que me alejé de la ventana. Más tarde, ese mismo día, mientras me dedicaba hacer un poco de aseo, pasé junto a la misma ventana del segundo piso y noté que la muchacha continuaba parada en el mismo lugar, sin quitarme los ojos de encima. Me imagine que podría estar perdida o que quizá necesitaba ayuda, así que decidí salir a hablar con ella, pero una vez bajé al primer piso y abrí la puerta que daba a la calle, ella ya no estaba. Me encogí de hombros, y volví a mis quehaceres, sin embargo, una vez estuve de vuelta en el segundo piso, miré por la ventana y allí estaba ella nuevamente. La muchacha comenzaba a ponerme los pelos de punta, así que abrí la ventana de par en par y le pregunté desde allí si necesitaba algo o si buscaba a alguien, pero no me respondió. Bajé las escaleras una vez más, a toda prisa en esta ocasión para así poder atraparla, pero al abrir la puerta que daba a la calle, ella había desaparecido. No importaba cuantas veces subía y bajaba las escaleras, jamás conseguía atraparla. Al día siguiente, cuando comprobé que ella continuaba acechándome, llamé a un amigo y le expliqué la situación. En un principio él no me creyó, pero cuando lo llevé al segundo piso de mi casa y le enseñé a la mujer, no tuvo más opción que aceptar la veracidad de mi situación. Le pedí que me ayudara a resolver el problema sin tener que llamar a la policía y él aceptó. El plan era simple: él se quedaría en el segundo piso vigilando a la muchacha mientras yo salía a la calle a encararla. Si ella se quedaba parada allí, yo la podría alcanzar, y si se movía, pues al menos mi amigo podría decirme a donde había desaparecido la misteriosa señorita. Apresurado por terminar con aquella molesta situación, bajé las escaleras y una vez más abrí la puerta a la calle, pero como siempre, la mujer ya no estaba. Subí a reencontrarme con mi amigo para que me dijese a donde se había marchado la molesta dama, pero él ya no estaba ahí, y tampoco estaba en ninguna parte de mi casa. Lo llamé utilizando mi teléfono celular, pero me llegó un mensaje informándome que el número al que estaba tratando de llamar no existía o que estaba fuera de la zona de servicio. Pensando que me estaban jugando una broma, llamé a la mamá de mi amigo, quien no reconoció mi voz a pesar de que la conocía desde hace años, y me dijo que ella no tenía ningún hijo. Preocupado, me senté frente al computador y busqué a mi compadre en las redes sociales, pero no había rastro de él, y todos parecían haberlo olvidado, incluso su novia. Tuve que alejarme un poco del ordenador, pues no podía creer lo que estaba sucediendo, fue en ese momento en que miré una vez más por la ventana del segundo piso, y ahí estaba ella, observándome detenidamente con una maquiavélica sonrisa en su rostro. Al día siguiente compré un montón de ladrillos y mezcla para cemento, y yo mismo sellé aquella condenada ventana. De mi amigo no volví saber nunca más, a veces el miedo no me deja dormir, pero no es como si pudiese hacer nada al respecto, pues estoy seguro de que, si llego a jugar en contra de esa condenada mujer nuevamente, ella me puede quitar a alguien más de mi vida, y no creo poder soportar el peso de la culpa de otra persona desaparecida.

Contacto: solomonozmund@gmail.com

Comentarios: 3
  • #3

    Erick Salazar (lunes, 18 junio 2018)

    Tienes demasiado potencial. Tenía que decirlo.
    Saludos desde Cancún, Quintana Roo, México.

  • #2

    Eliseo Levicán Vargas, (domingo, 10 junio 2018 15:26)

    Soy corresponsal de prensa de Radio Maipú y de Radio Futuro de Suecia 88.4 FM y además crítico de Literatura y de comics chileno.
    email :elevican@yahoo.com
    Nos conocimos cuando tu vendías tus libros en la vereda de la plaza del Mulato Gil en Santiago.
    Espero que te vaya muy bien en tu negocio.
    El viernes pasado fui a un lanzamiento de un libro de poesía de un joven de Valparaìso en la sede de la Sociedad de Escritores de Chile, SECH, ubicada en Plaza Baquedano.
    Tengo un blog sobre cine,teatro,cine y otras artes visuales y que puedes visitar:
    http://vitrinaaudiovisual.blogspot.com/
    Me despido atte : Eliseo Levican Vargas

  • #1

    7franvam@gmail.com (martes, 15 mayo 2018 17:20)

    Excelente publicación: Creatividad, suspenso, emoción. Innovadora forma de llevarnos a
    ser parte por unos instantes, del contexto y el sentir de los personajes.